
QUERIA ESCRIBIR ALGO PARA CONMEMORAR EL DIA DEL NIÑO, PERO SIMPLEMENTE ME ESFORCE Y NO SALIO JAJA. Recordaba entonces que cuando éramos niños era mas fácil dejar las cosas (y a las personas) ir. Tal vez porque cuando somos niños pareciera que el tiempo transcurre diferente. (Pareciera mas lento)
Es justamente igual que en nuestros duelos, esos días en los que no parece acabarse el día y el motivo de nuestro dolor esta presente las 24 horas que se estiran pareciendo una amarga cucharada de esas medicinas que nos daban de pequeños, esas que te duermen la lengua por horas y por mas que se disfracen con dulces, nos recuerdan que algo anda mal.
En mis días de cucharadas amargas, “reno” decidió aparecerse en mi vida. Llegó a contarme una de esas pequeñas historias que de pequeños nos cuentan para dormir. En su historia un guapo príncipe besaba a una rana, “la rana reno” (singular animal ¿no? Jaja) el problema es que en la historia la rana reno no se transformaba en otro príncipe, si no que al muy atolondrado le salían alas y se iba a vivir al reino del norte con su mama (lo peor es que esta historia ya la había vivido!)


Hoy mientras revisaba mi celular encontré la foto del niño reno, nunca olvidare sus botas rudo´s, su sonrisa que realmente te recuerda a esos niños que no les importa verse estúpidos al reír, su forma de trabarse al decir las palabras, su cuerpo marcado abrazando el mío y su mente, que veía a patricio estrella es un arbusto conforma de triangulito. Hoy la rana reno esta en el reino del norte, patricio seguramente floreció por la primavera y el día del niño seguro traerá mas historias para los que estemos dispuestos a oírlas.
Es cierto, a los niños el tiempo se les va lento, los niños dejan ir mejor las cosas, los niños pueden oír las historias y creer en los cuentos de hadas. Pero lo que los niños saben mejor es que después de oír la historia y dormir, siempre nos espera el sol del día siguiente, el cual nos regalará nuevas historias en las cuales creer. Y ya sean príncipes o ranas con alas, lo importante es no dejar de creer en los cuentos, por más ogros en las ventanas que nos topemos.
Pd Reno suerte en tu nuevo reino
Nunca se deja de ser niño. todos llevamos a ese llamado "niño interno" que siempre nos acompañara por el resto de nuestros dias y es muy cierto si no dejamos de creer en esos cuentas tan fantasticos entonces jamas dejaremos de ser niños y podremos seguir imaginando,creando y asi estimular a nuestro pequeño niño interno
ResponderEliminarjaja cierto
ResponderEliminaralan; pregunto de nuevo
kuando perdiste la inoscencia?